Sus amigos iniciaron una cantaleta para convencerla:
-Anda, vamos.
-No está tan lejos.
-No seas cobarde, replicaron ellos.
-Estos no son zapatos de caminar.
Sigue la cantaleta:
-Te va a hacer bien.
-Está muy cerca.
-No vamos a tardar.
-Estos no son zapatos de caminar.
Ante la insistencia de sus amigos se calzó. Se puso de pie. Intentó mover la pierna derecha hacia adelante. Sin resultado alguno. Ahora la izquierda. Nada. Tomó su pierna con las dos manos y la jaló. Perdió el equilibrio y cayó de boca. Maldiciones.
Se levantó del suelo y se volvió a sentar descalza en la banca.
-Estos no son zapatos de caminar
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