Eso me dio oportunidad de verlo en todo su esplendor; verlo en su traje de Men's Factory, su camisa de poliester, corbata corriente y mal anudada, zapatos sucios y calcetines abultados. Lo vi no respetar las indicaciones de la tripulación, llevar su teléfono prendido todo el vuelo y apretar la mano de su acompañante.
Ah, claro, porque había una acompañante. Y él la resguarda como si fuera la versión humana de la MonaLisa. Y la señora es clásica: uñas pintadas en blanco metálico, anillo de serpiente con bling bling, cadena a juego y demasiado maquillaje.
Si, lo reconocí por la pinta, pero aún más, por la actitud. Esa actitud de prepotencia en un vuelo de clase turista, cara de asco a todo el que pasa. Aunque debo decir que me desconcertó la camisa azul y la corbata lila.
Aún así, pude ubicarlo bien. Es el político veracruzano (aunque es válido para cualquier otro estado de la república) de bajo rango. Ese grillo que no tiene capacidad, pero sabe ante quien arrastrarse para escalar. Una vergüenza para nuestro país.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
comentarios que anotaré en mi libreta imaginaria